Kale, los secretos de un superalimento muy fácil de consumir

En los últimos años, el kale aparece asociado al concepto de vida sana. Y es que esta hortaliza, conocida en nuestro país como col rizada o berza, se ha ganado por méritos propios la calificación de superalimento ya que son muchas las propiedades del kale.

Aunque originaria de Asia menor, el kale, en sus variedades más consumidas, llegó a Europa importada de Estados Unidos en la década de los 80. Y los beneficios de esta col comenzaron a hacerla indispensables en las despensas de los veganos y los amantes de la comida sana. ¿Por qué? Por la riqueza de los micronutrientes que aporta. El kale es un superalimento rico en vitamina A, E y C (de gran poder antioxidante), vitamina K (implicada en la coagulación de la sangre) y vitaminas del grupo B. Además, es una importante fuente de hierro vegetal, calcio, potasio, zinc, magnesio y manganeso, fundamentales para muchas funciones fisiológicas.

Para que nos hagamos una idea de sus importantes propiedades, un vaso de zumo nos aportaría más calcio que un vaso de leche, más vitamina C que el zumo de una naranja y más hierro vegetal que si comiéramos un buen filete de ternera. Además, una de las propiedades del kale más importante es su alto contenido en fibra, lo que provoca sensación de saciedad, favorece el tránsito intestinal, ayuda a depurar el organismo y es muy recomendable para los deportistas por su aporte de proteínas. Y todo ello con un bajo nivel de calorías. Por ejemplo, una taza de kale contendría 5 gramos de fibra, 40 calorías y 0 gramos de grasa, lo cual lo convierte en el aliado perfecto para dietas de control de peso.

Por si esto fuera poco, es una fuente de ácidos grasos y una taza de su zumo equivale al 10% de la dosis diaria recomendada de Omega 3, además de contener un 0% de grasas saturadas o colesterol.

¿Cómo podemos incorporar el kale en nuestra dieta?

El kale es un alimento muy versátil y que podemos incorporar fácilmente a nuestra rutina diaria.

Si prefieres algo rápido, puedes disfrutar de un rico zumo con kale en apenas segundos, y además aprovecharás todas sus propiedades. Si optamos por consumirlo preparado, podemos degustarlo cocido y rehogado o añadirlo a guisos, risottos o tabulés, y crudo es un acompañamiento ideal para ensaladas, sándwiches o wraps. Una de las opciones más originales para aficionarte a consumir esta sabrosa hortaliza, es preparar unos deliciosos chips de kale al horno.

Pero, sin duda, si quieres provechar todos los beneficios que aporta esta fantástica verdura, puedes añadir unas hojas crudas en tus zumos, batidos o smoothies preferidos. ¡Fácil y nutritivo!

¿Dónde encuentro kale?

El auge de su consumo ha convertido a esta hortaliza en una presencia imprescindible en fruterías, grandes superficies y tiendas ecológicas. Podrás encontrar distintos tipos como el kale ruso rojo (de hojas rojizas y sabor ligeramente picante), el kale toscano o dinosaurio (de hojas verdosa y sabor menos amargo), la variedad Redbor (de hojas moradas y muy apreciado en la cocina y como adorno floral) o el kale tipo rizado (de color verde oscuro y característico saber picante y amargo).

La pasión por el consumo de este superalimento es tal que en Estados Unidos ya tienen un Día Nacional del Kale, el cual se celebra el primer miércoles de octubre.

¿Y tú? ¿Podrás resistirte a probarlo?