Hola a todos espero que estéis pasando un verano genial, por mi parte está siendo muy pesado, creo que las hormonas no me dejan vivir y obviamente el verano tampoco, pero espero que vosotros lo llevéis bien.

El otro día, vi un programa donde una especialista en no sé qué, porque llegue tarde al programa, hablaba acerca del verano y el bronceado, me parece que era psicóloga, la encontré bastante preocupada por el tema de lo que pensamos cuando vamos a la playa, y la verdad me hizo pensar en ello y de ahí el análisis en este post.

Ella nos invitaba a pensar ¿por qué vamos a la playa? ¿en qué pensamos cuando vamos a la playa? ¿qué es lo primero que metemos en el capazo? Estas preguntas surgen por la preocupación que ocasiona el ver a tantas personas tumbadas en sus toallas en las playas tomando el sol tan descaradamente;  a ver, que es gratis y lo aprovechamos, pero sí que es cierto que hay muchas personas que parecen no ser conscientes de los riesgos que esto trae consigo.

A ver, ¿por qué voy a la playa? A esta pregunta debo confesar que en mi vida he tenido dos etapas, antes de mi hijo y después de mi hijo. Antes de tener a mi hijo, iba a la playa a tumbarme y broncearme, no quemarme o rostizarme, tampoco a bañarme porque esa sensación de la arena pegada a mi cuerpo la odio, y con la llegada de mi hijo la rutina de la playa ha cambiado, porque la verdad es que intento tumbarme y resulta difícil, porque debo seguirlo con su cubo de agua, la pala y el rastrillo por toda la playa, hacer no sé cuántos agujeros y correr en la orilla cuando viene la ola, así que me parece que indirectamente me estoy rostizando porque el sol está haciendo de las suyas sobre mis hombros, jaja.

Y, ¿en qué pensamos cuando vamos a la playa? Está es fácil para mí, pues en llevar al niño a divertirse un rato, a desconectar un poco aunque ahora esto es casi imposible porque se puede olvidar el protector solar pero el móvil jamás (es broma lo del protector solar).

Y por último, ¿qué es lo primero que metemos en el capazo? Yo creo que más en pensar que es lo primero, debemos pensar que llevamos y que dejamos. Obviamente lo primero es el protector solar, la sombrilla, el sombrero, las gafas, la toalla, agua, la pala, el rastrillo, el cubo, jaja, esto no puede quedarse, creo que es lo primordial para cada paseo a la playa.

El gran problema radica en que la juventud, está haciendo caso omiso al mínimo cuidado en cuanto a la protección solar requerida para ir a la playa, no debemos ir solamente a broncearnos, así que chicos y chicas a cuidarse más porque el sol es un maravilloso regalo de Dios pero hace daño y mucho a la piel.